El serbio es la gran diferencia
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Los colchoneros no deberían confiarse ante la visita del Racing. El equipo que jugará en el Calderón no tendrá nada que ver con aquel que cayera en la primera jornada liguera. A saber: cinco titulares por aquel entonces no lo serán hoy, y Oriol jugará de lateral en vez de central. Pero la mayor diferencia con aquel 27 de agosto tiene nombre propio: Nikola Zigic. El gigantón serbio no era aún jugador racinguista cuando se alzó el telón liguero, y su llegada supuso un revolcón al concepto de juego de Portugal.
El fútbol estilista, de optar por la elaboración y subida por bandas para desequilibrar al contrario, desapareció por completo del diccionario verdiblanco. Con el serbio tiene a un mozalbete de dos metros y pico de altura que le asegura una buena ración de fútbol directo, empujones impunes dentro del área, y una Zigic dependencia que no se recordaba en Santander. Ni siquiera aquella pareja que formaron Munitis y Salva (pichichi de aquella liga), fueron tan determinantes para un Racing que acabó pidiendo la hora para no descender a Segunda. El caso es que el invento funciona, y de qué manera. 25 puntos en el zurrón y que pase el siguiente...



