Yo digo Doctor González

¿Qué le pasa al Barcelona?

Dr. José González
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Hemos escrito ya en numerosas ocasiones que los viajes de larga duración dan lugar a lo que llamamos jet lag, que no es ni más ni menos que una alteración del ritmo circadiano (sueño-vigilia) debido a la gran descompensación horaria. Esta alteración del ritmo biológico normal da lugar a una serie de trastornos que afectan a la mayoría de las personas y entre los que destacan la fatiga, el cansancio general, alteraciones en la concentración y alteraciones en el aparato digestivo, al verse cambiado el horario habitual de la alimentación. Y finalmente el sueño también se encuentra alterado. Estas circunstancias adversas que afectan a un sujeto normal, se acentúan todavía más en un deportista de elite. La adaptación al nuevo horario lleva su tiempo y la preparación física de un equipo se resiente mientras no se demuestre lo contrario.

El Barcelona en el pasado Mundialito de Clubes disputado en Japón el primer partido lo jugó bien. Sin embargo, la capacidad de recuperación ante la fatiga se retrasa, con lo cual en el segundo partido observamos cómo la concentración, la lucidez mental, la capacidad de reacción se ven afectadas y en consecuencia el sentido de la anticipación está disminuido, con lo que el ritmo de juego y el rendimiento deportivo terminan resintiéndose. A la vuelta del viaje ocurre el mismo fenómeno. Al cansancio físico, se une el psíquico, por el resultado negativo obtenido y el desajuste personal se traduce al final en una descompensación del equipo. No existe una varita mágica para solucionar estos problemas. Precisamente por eso venimos insistiendo desde hace años que los largos viajes y giras provocan también desajustes deportivos.

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