Dictadura y después... dictablanda

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A comienzos de temporada, quien más, quien menos estaba encantado con Javier Irureta y con el buen ambiente que su llegada había generado en una plantilla acostumbrada a la rigidez y dureza de Lorenzo Serra Ferrer. Pero todo ese buen rollito se fue yendo al garete por culpa de los malos resultados. Lopera, en un principio, exculpaba al irundarra de toda responsabilidad y llegó a decir. "Irureta tiene un problema, que va a seguir pase lo que pase". Pero el verdadero problema fue que Jabo se desanimó.
Los equipos son el reflejo de sus entrenadores. Y el Betis pasó a ser un equipo que transmitía tristeza. Y ésta derivó en crispación de la plantilla (veto a la Prensa). El máximo accionista reflexionó. Dijo, con otras palabras, que se había pasado de la dictadura (de Serra) a la dictablanda (de Irureta). De Primo de Rivera a Berenguer. Y en los prolegómenos del Nástic-Betis, Lopera y el presidente, José León, ya tenían tomada su decisión: despedir al técnico pasase lo que pasase. ¡País!



