Darío Silva y Chevantón, enormes

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Siempre he dicho los futbolistas uruguayos suelen ser rentables. Darío Silva pasó por el Sevilla y aunque no triunfó como él hubiera deseado dejó su sello. No pasó indiferente y fue el abanderado del famoso eslogan de Del Nido, salto de calidad. 'El Bombilla' fue la primera piedra de lo que hoy es el mejor equipo del mundo. En España jugó además con Espanyol y Málaga y de todos ellos, a quien lleva de verdad en su corazón es al equipo del Ramón Sánchez Pizjuán. El día 14 le veremos de remero en la tradicional regata Sevilla-Betis. Era extravagante, amante de la noche, de las fiestas, de irse de farras y de entrenar poco. Pero siempre fue un tipo honrado y honesto. Y no se ha hundido pese a su terrible accidente. Es más. Nos está dando a todos una lección.
La página web sevillista calificó de conmovedor el acto donde Javier Chevantón y el Foro del Centenario hicieron de improvisados Reyes Magos para alegría de unos niños desfavorecidos que, por unas horas, se sintieron importantes y queridos. Un recorrido por diversas parroquias con la siempre impagable colaboración de Cáritas. Por allí estaba el presidente del Sevilla y otro tipo fenomenal: Daniel Alves. Pero ya ven. En cada acto o situación donde se debe darla cara o poner una mano en aras de los demás siempre están nuestros uruguayos. Y Chevantón está dando también un bonito ejemplo de superación. No se ha derrumbado por haber estado lesionado ni por los rumores de que se puede marchar. Y no se va a ir. Un fenómeno. ¡País!



