Plantar cara al imperio blaugrana

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El canal de televisión oficial del Sevilla emitió anteayer un inolvidable partido de 1989 (diciembre para más señas) entre el conjunto nervionense y el Barcelona jugado en el Camp Nou. Los azulgranas eran un equipazo, pero los sevillistas ni mucho menos eran mancos. Fue un partido muy tenso, emocionante, de buen juego y que el Barça tenía aparentemente encarrilado cuando, a los 75 minutos, Roberto hizo el 3-1. Pero el Sevilla no se rindió. Y se benefició de una jugada que los culés más recalcitrantes sacan a colación cada vez que se tercia vender el clásico victimismo. El colegiado tinerfeño Brito Arceo pitó un penalti por una falta sobre Polster fuera del área. El austríaco, con temple y maestría, consiguió el 3-2 y el público se puso de los nervios.
Con el paso de los años, esa imagen de enfado en la grada llama poderosamente la atención. En Can Barça hablan y no paran de un histórico robo, pero nada más lejos de la realidad. Carvajal, de forma impecable logró el 3-3 y Conte, el incontestable 3-4 beneficiándose de una jugada por la banda izquierda en que Polster se deshizo con autoridad de López Rekarte. Desde entonces, el entorno blaugrana le cogió cierta tirria al Sevilla, pero no le daba ninguna importancia porque entonces, a diferencia de ahora, no era un rival que le inquietase en la clasificación a pesar de que en momentos puntuales (0-3 de hace unas temporadas) le revolcara. Ahora, Del Nido es enemigo público. Como Mourinho. Como Ramón Mendoza. Como quien les plante cara. ¡País!



