Alucino con este gran EuroDecano

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Sé de buena tinta que el elogio ablanda y que, quien lo recibe se crece y se relaja. Pero es que uno no puede por menos que descubrirse ante el trabajo bien hecho del EuroDecano. Está haciendo las cosas bien desde el trabajo, la modestia, la humildad, la constancia, la simpatía y la cercanía. El Recreativo es un equipo muy normal, ¡bendita normalidad! en un fútbol donde para acercarte a cualquier pelagatos tienes que: ora pedir audiencia, ora, caerle bien al Jefe de Prensa, del Director de Marketing, del Relaciones Externas, del Vocal, del Vocal, del Vocal, del Vocal, del Consejero Delegado de la firma de ropa que cubre (o eso dice) los derechos de imagen de la clásica y endiosada (odiosa) figurita de turno. Esa que a ustedes les tiene completamente engañados.
En un mundo donde se hace publicidad de los tatuajes más horteras, los pendientes más espantosos, los futbolistas vestidos con horrendos jerseys de colorines, pantalones piratas, chancletas de diseño y casquitos último modelo, da gusto ir al Colombino y respirar normalidad. Poder comer en El Paraíso (emporio de la gastronomía onubense) con un presidente, Francisco Mendoza, con quien puedes hablar, comer, irte a la compra al mercado de su barrio y tomarte una copita (¿por qué no) Es el fútbol de siempre. Sin las sandeces impuestas por lo mediáticamente correcto. Por eso, el Recre me cae de maravilla y estoy disfrutando con sus éxitos y con que por fin haya un grupo de PERSONAS con mayúsculas que mande a las estrellitas a freír espárragos. ¡País!



