Málaga C. F: Concursal y Fundido

Noticias relacionadas
Es inconcebible marcar tres goles y no ganar. Es lo que hay. Un Málaga ramplón, temeroso, feble, pueril y Concursal mandó a freír espárragos el esfuerzo realizador del comandante Ballesta, de los poquitos que pone carácter y vergüenza torera a un equipo que ha tirado por la borda la ilusión por el ascenso y que ahora centra sus miras en no meterse en el hoyo, compartiendo deshonores con el Vecindario, el próximo rival. No es de recibo que un rival te empate tres veces ante tus propias narices de zanahoria y pinta de espantapájaros deportivo; un central con más de 1,90 no puede perder en el juego aéreo (César Navas); el oto no debería dejarse robar la cartera (Jesule). El que está hecho un desastre es Arnau. ¡Vaya segundo gol que se zampó! ¡Espantoso!
Juan Ramón Muñiz no es responsable de haberse encontrado semejante adefesio. Podemos discutir con él que el equipo, en la segunda parte, se echó para atrás, perdió el control del balón y se dejó avasallar por un Castilla, que hasta pudo ganar. Pero está claro que el entrenador asturiano no tiene la culpa de los errores humanos. A estas alturas de la película no se va a poner a enseñar a sus chicos cómo se para un balón, o cómo se debe defender en una jugada a balón parado. Este Málaga C. F (Concursal y Fundido) está en pañales y adolece de todo lo que una entidad con aspiraciones necesita para salir adelante. Y la afición, lo mejor. Con lo que llovió en La Rosaleda, y no paró de animar a sus jugadores. Pero estos no supieron responder. Lo de siempre. ¡País!



