Me repatea este insulso pasotismo disfrazado de ramplón madridismo

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Me repatea el pasotismo disfrazado de madridismo cutre que invade Málaga en épocas de crisis. Cuando aterricé en esta bendita tierra, allá por el año 1997, el equipo estaba en Segunda B y más o menos, las movidas y los tejemanejes eran similares a los de ahora. Federico Beltrán, presidente en aquellos años de urgencia e ilusión decía: "Málaga es la única ciudad de Europa con medio millón de habitantes sin equipo en Primera o Segunda División". Posteriormente accedió a la presidencia el gran Fernando Puche y recordó que en 1992 hacían falta 2.500 millones de las antiguas pesetas para salvar al equipo de la desaparición. Apenas se reunieron 30. Fue él. Y para sacar al equipo de la mediocridad hubo que recurrir a gente de fuera. Carlos Rincón o Serafín Roldán. Y entre bastidores otro grande: Antonio Asensio. Así subió el Málaga a Primera, en una ciudad donde el primer equipo era (y es) el Real Madrid y el segundo, el Barça. Triste.
Anteayer tuve la suerte de compartir cena con Salva, un tipo como la copa de un pino, y nuestro buen amigo Pepe, alma mater de Tesesa, una prestigiosa empresa de puertas blindadas que en estos momentos difíciles ha apostado en blanquiazul. Ayer por la mañana me cogí el tren de regreso a Sevilla, mi lugar de residencia pero capté, con tristeza que en Málaga sólo importaba el penalti que había fallado Van Nistelrooy. Menos mal que hay cosas de ley como el aviador Ballesta. Como Tesesa...¡¡¡Qué país!!!



