Yo digo Juanma Trueba

No es un drama, quizá un agravio

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Si todos estamos de acuerdo en que Guti es un futbolista fundamental en el Real Madrid, ya que es el único con talento creativo en el centro del campo, resulta lógico suponer que su consideración económica esté acorde con su influencia deportiva. Y no hablo de reconocer los méritos pasados (actitud generosa, pero muy poco empresarial), sino de valorar los merecimientos presentes. Según eso, sería razonable que el futbolista, que finaliza contrato en 2008, aspirara a una mejora. Ante esa tesitura, el club (Mijatovic y Capello, en este caso) deberían decidir si la prolongación interesa, en función de su previsión deportiva y de la edad del jugador, 30 años.

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Hasta aquí, creo que no hay discusión posible. Ni es pecado pedir ni es delito negar. Y no hay penas ni dramas, y los sentimentalismos ("lo he dado todo, pido respeto") son de una demagogia intolerable, pues quien exige una recompensa económica millonaria no debería sentirse en el derecho de reclamar también compensación afectiva. Los futbolistas (a este nivel) son trabajadores tan privilegiados que hasta cuando pierden (entorno o acomodo), ganan (dinero).

El problema son las excepciones, los criterios fluctuantes. Si a partir de los 30, los contratos se firman a la baja, sea. Y sería tan normal la norma como que la duración de los acuerdos no excediera los dos años. Sin embargo, hay futbolistas que han renovado en la treintena por varias temporadas. Por no hablar de los que han sido fichados en esa frontera de edad. Y el agravio irrita. Tanto como que pese más hablar fuera del campo que dentro de él.

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