Como el Villarreal de Poniente

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Gabriel Hidalgo, emprendedor empresario ejidense y presidente como la copa de un pino, fichó a Antonio Tapia, cuando su Poli Ejido era un equipo más en Tercera División. El entrenador de Baena había sido segundo de a bordo (y preparador físico) en el Málaga de Ismael Díaz con quien logró el ascenso. Pero Tapia voló en solitario y en dos años consiguió sendos ascensos. Hidalgo siempre lloró cuando, en su estreno en la Categoría de Plata tuvo que destituir a este entrenador de quien siempre dijo: "Algún día volverá...".
Hoy, el Poli es un equipo consolidado que pocas veces ha pasado apuros para mantener la categoría y que ahora mira hacia arriba más que hacia abajo. Sin perder jamás su filosofía de la humildad; con un gerente, Juan José Melero, que se mueve como pez en el agua en los procelosos mundos de la Liga de Fútbol Profesional (y bien que lo agradece su entidad) y con una afición volcada, entregada y multirracial (hasta 20 nacionalidades conviven y vibran con el Poli), sigue una carrera idéntica al Villarreal. Los castellonenses también ascendieron en dos años seguidos de Tercera a Segunda. A ver qué pasa. ¡País!



