Yo digo Alfredo Relaño

Tres puntos al más puro estilo Capello

Alfredo Relaño
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Bueno, pues salió bien el Madrid, con un aire prometedor. Por momentos se instaló en el campo del Betis, tuvo el balón, contó con un Reyes magnífico y en general se movió estupendamente. Sólo le lastraban los continuos errores de Cassano, que estuvo desafortunadísimo, y la pesada presencia de Emerson, que no hace nada. Pero Diarra hace por él y por sí mismo. Y anoche hasta hizo de Van Nistelrooy y cazó el gol, a la salida de un corner, al elevarse sobre todos para cabecear un impecable centro de Cicinho. Había mucho partido por delante y ese gol parecía promesa de emociones posteriores.

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Pero fue al revés. A partir del gol, el partido se fue deslizando por un tobogán siniestro hacia lo aburrido primero, hacia lo feo después, y finalmente hacia lo decididamente antideportivo. Todavía hizo el Madrid algunos remates, quizá por inercia, pero pronto se paró. Y el Betis no podía arrancar. En eso llegó la grave lesión de Cicinho, un mal apoyo, sin culpa de nadie. La emergencia le pilló a Raúl Bravo sin atar las botas, sin espinilleras, sin camiseta siquiera. Evacuado Cicinho, el Betis tuvo tiempo de sacar el corner antes de que el sustituto estuviera vestido y en condiciones. Capello, eso hay que cuidarlo.

Y luego, de mal en peor. El Betis, mal. El Madrid se desplomó cuando se marchó Reyes, su mejor jugador. Raúl volvió a correr como un pollo sin cabeza. Beckham tampoco hizo nada. Los de Capello entregaron el campo y la pelota y el Betis no supo qué hacer con una cosa ni con otra. A falta de fútbol, el partido cayó en marrullerías y Roberto Carlos se llevó un codazo de resultas del cual necesitó camilla unos minutos después. Luego fue Diarra, lo que le costó a Nano la expulsión. ¿Y fútbol? Nada. Un pésimo Betis y un Madrid en la peor versión de la cicatería italiana: un gol y todos para atrás, a pasar el tiempo.

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