Testosterona: más potencia y euforizante
El otro día, cuando escribía sobre la posible prótesis de cadera de Landis, decía que no quería que este caso tuviera el mismo oscurantismo sanitario que el de Armstrong. Y escribía esto porque en mi interior de experto en medicina del deporte no había terminado de digerir lo ocurrido en la etapa 17 del Tour, con la demostración de poderío sobre el resto del pelotón. Incluso había manifestado mis dudas sobre, si por su lesión de cadera, le habían inyectado dosis importantes de corticoides en esa etapa.
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No ha sido así, pero casi acierto. Ha dado positivo con testosterona, del grupo de los anabolizantes esteriodeos, cuyos efectos son fundamentalmente un aumento de la masa muscular, de la fuerza, de la potencia y de la competitividad. Tiene un efecto también euforizante dando lugar a entrenamientos mas largos e intensos y la consecuencia directa de todo ello en un aumento en el rendimiento deportivo.
Como efectos secundarios graves, tenemos alteraciones cardio-vasculares, hepáticas e incluso cáncer. La hormona utilizada suele ser de síntesis conseguida a través de laboratorios especializados en la materia, con lo que es más difícil su detección. Sin embargo, tarde o temprano se termina detectando la sustancia y por supuesto dando positivo. Viendo la exhibición de poderío en la etapa del Tour, no podía ser de otra forma.




