El club está por encima de todo

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Recuerdo la salida de Futre del Atlético. El portugués había sido el buque insignia de Jesús Gil y el jugador más carismático del equipo rojiblanco en los últimos años. La marcha de Futre produjo casi un cataclismo en el Calderón. Parecía imposible que el luso abandonara el Atlético. Pero lo hizo. Medios de comunicación casi de todo el mundo cubrieron la rueda de prensa de despedida de Futre en las oficinas del GIL de Madrid. Con Futre se acabó una etapa gloriosa, pero llegó otra, la del Doblete. Y llegó Kiko.
El jerezano fue el siguiente crack al que la afición idolatró. Kiko no tuvo una despedida como tal. Se marchó por la puerta de atrás, pero con una Liga y una Copa en el bolsillo, el campo entregado y la imagen del arquero ya para la historia. Y llegó Torres. El Niño, precisamente, sustituyó al gaditano en Albacete, el día del primer gol de Torres como rojiblanco. Y si se va Torres el Atlético seguirá existiendo y pronto los aficionados encontrarán otro crack. Pasó con Escudero, Ben Barek, Collar, Peiró, Aragonés o Gárate. Ellos se fueron y el club siguió. Me gustaría que Torres se quedara, pero el 27 de agosto el Atlético partirá en la línea de salida liguera con las mismas ilusiones de estar entre los grandes.



