La sospecha viaja por correo
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En las elecciones de 2000, Florentino superó a Lorenzo Sanz por sólo 47 votos presenciales (5.219 por 5.172), una ventaja que, sin embargo, se amplió asombrosamente en el voto por correo hasta los 3.120 apoyos (11.250 por 8.130). Esa sospechosa desproporción es la principal amenaza en las elecciones del Real Madrid: la victoria puede estar en manos de quien mejor gestione el voto por correo, saco en el que caben sórdidas influencias y compra de favores. Hace seis años Florentino se impuso en los dos tipos de votación, pero me pregunto qué sucederá esta vez si nos encontramos con un ganador presencial y otro por correo, siendo este último quien, previsiblemente, accedería a la presidencia.
Entiendo que ahora no es posible suspender el voto por correo, especialmente por celebrarse los comicios en periodo vacacional (torpeza o maldad achacable a la Junta Directiva cesante), pero me sorprende ver cómo la mayoría de los candidatos, aunque critican el proceso, acatan unos estatutos que, en este apartado, son perversos. Nadie ha ofrecido un pacto entre candidatos para que los votos por correo se remitan a la Junta electoral, sin pasar por manos interesadas. Nadie ha luchado por la virtud, sino por acomodarse mejor a la trampa. Luego se quejarán todos... menos uno.



