El Arsenal, el equipo pequeño
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Nadie engañó a nadie. Tan pronto como el partido de ida acabó, Thierry Henry avisó que el partido de vuelta no iba a acabar como los primeros 90 minutos. Eso nunca se sabe, pero la idea era clara: el Arsenal no iba a regalar nada, ni a arriesgar, ni a atacar si de esa manera llegaban a la final. Y de repente todo adquirió sentido: así es como el Arsenal ha llegado hasta aquí. Si el equipo londinense se llamara, pongamos por caso, Inter, no habría nadie, entre los neutrales, que apoyara su candidatura como el mejor equipo de la Champions. Pero como es inglés, y tiene a Henry, y cuenta con Wenger, tiene nuestra simpatía. Además como está ayudando a crecer a Cesc y ha puesto a Reyes y Almunia en la escena internacional, les perdonamos lo que hicieron ayer. Pero lo que hicieron ayer fue de equipo pequeño.
Se dirá que es porque no hay más, que está lleno de chavales y demás, pero enseñó un camino peligroso aunque exitoso. A principio de los noventa, en Highbury se cantaba, "one nil to the Arsenal" (1-0 para el Arsenal, con el sonido de Go west de los Village People). Era la época de George Graham en el banquillo y Tony Adams, David Seaman, Lee Dixon y Nigel Winterburn atrás. Henry dejó claro en un momento del encuentro que la idea era defender, pero que había que atacar: en un movimiento ofensivo de su equipo, cansado de no recibir el balón, ignoró a sus compañeros. Me da que le dio cosa pasar a la final así.




