El charco del Barça, el fango del Madrid
Se aliaron en Nervión la madre Naturaleza y una pizca de remolonería del Sevilla, cómplice con el Barça, para permitir que un aguacero aplazara el partido de la jornada. Que sí se juega, que no se juega, y tras una hora larga de teatro, sonrisas de Del Nido y Laporta en el palco porque dejan la cosa para otro día y sus jugadores pueden administrar el esfuerzo con vistas a una semana vital con Champions y UEFA. Buscar fecha en el calendario no es fácil y la Liga sufre otro golpe bajo, pero la coartada del gran charco fue buena para aplazar sine die hasta el esperado alirón.
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Una hora antes quien sacó al Madrid del fango en la última brazada fue Sergio Ramos. Un central, qué curioso, explicó a Cassano, Raúl, Robinho, Baptista e incluso a Soldado cómo se llega a la red. Ocasiones creó el Madrid, pero sin Ronaldo arriba el equipo de Caro parece demasiado tierno. Al menos mientras Raúl siga buscando su identidad perdida. Lo mejor de la tarde en el Bernabéu fue el golazo de casta de Ramos, que provocó un suspiro de alivio en el sillón noble del palco. Pero que no se fíe Fernando Martín, llegará a la Junta del miércoles con media estocada.
Mientras, la Liga deja otras muescas, como la de Villa en San Mamés. Tres goles en La Catedral y en cinco minutos hablan muy bien del ariete, que confirma su candidatura a titular en la España mundialista de Luis. Con Torres, formarán una pareja joven y muy ilusionante en Alemania. La jornada deja, por demás, la pisada fuerte de Schuster que obliga a la rendición de Preciado en el Racing. En la pelea por el descenso sólo se confirma el adiós silencioso del Málaga. Y desde el Betis al Cádiz aún siguen siete clubes en alerta roja. Por aquí la Liga aún reserva muchas emociones.



