Woody y su (mala) suerte
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Los equipos en crisis deberían tener un Departamento de Quejas del Jugador. Iría muy bien porque hay quien lo necesita. Si las cosas están mal cada uno va a lo suyo. La sensación de soledad en multitud nunca es más acuciante que cuando hay malas caras por todos lados. Que le pregunten a Jonathan Woodgate, por ejemplo. Cuando llegó, lo de su lesión era considerado entre mala suerte y mala gestión deportiva. Lo de sus últimas lesiones ha dejado de ser novedoso.
Lo cierto es que, ¿de cuántas maneras y cuántas veces se puede preguntar "¿cómo estás?" o "¿cómo va eso?". Ahí podría entrar en juego el Departamento de Quejas del Jugador para que el futbolista siga sintiéndose como tal. Pero como eso no existe, hay que apechugar con lo que le toca a cada uno: un gremio muy egocéntrico este de los futbolistas. En todo caso, Woodgate podría haber dicho ya vale y haberse entregado a su (mala) suerte. Pero de golpes se hacen los hombres y así ha aprendido a seguir luchando. Siente que el club no le ha dado la espalda, pero me imagino que se pregunta si va a tener con él la paciencia suficiente.




