Un amante del grupo y el respeto
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Partimos de la base de que hay que escoger bien para que la cosa luego no salga torcida. O sea, no hay que pedirle a Beckham que sea mediocentro. O a Guti que empiece su fútbol delante de la defensa. O que Gravesen se convierta en el único pivote defensivo. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Debe sentir el danés que no se están respetando las características que le hicieron jugador internacional y a lo mejor ni siquiera es excelente con sus nuevas obligaciones.Debe frustrar jugar en una posición para la que no se está hecho. ¿Durante cuánto tiempo se puede sostener una situación así? Tiene mala pinta. Dirá la gente después de leer sus palabras que Gravesen está paranoico, que ha perdido la cabeza, que es tan loco como parece. A Tommy no le conoce casi nadie en España: nadie diría que es razonable, pero con opiniones fuertes, y el mayor defensor del espíritu del equipo. No ha parado hasta conseguir que los jugadores sean amigos y es el responsable de organizar una serie de cenas.
Pero es que al conflicto táctico de su estancia en el Madrid se le junta su procedencia. En el norte de Europa las exigencias al individuo y al futbolista son muy diferentes a las que se establecen aquí. Allí se aprecian los valores de comunidad, esfuerzo, equipo y respeto. En nuestro país, el individuo, el pícaro. En Inglaterra o Dinamarca no existen ni el chupón ni el piscinazo. Gravesen está pasando por un proceso de adaptación que posiblemente no tenga tiempo de cumplir.




