Motivos para la esperanza
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Creo en Robinho, aunque debo escribirlo cien veces en la pizarra porque su debut en Cádiz no me preparó para tener paciencia, más bien al contrario. También creo en Baptista, y en este caso su mal comienzo no me hace dar un paso atrás. Y apostaría algo a que Sergio Ramos será un jugador de época, un gran capitán. Espero que lo consiga en el centro del campo. Siempre lamenté que Sanchis se resignara a ser un estupendo central cuando pudo ser un mediocampista glorioso. También me ilusiona Cicinho: hará más grande al equipo porque lo hará más ancho y más largo. Y Ronaldo será aún mejor con extremos. Me cuesta más entusiasmarme con Cassano, porque dudo si su talento compensará su carácter.
Entre el barullo reinante, hay motivos para la esperanza. Robinho, Baptista, Cicinho, Ramos y Casillas son una base magnífica sobre la que edificar un equipo de futuro. No veo a otros futbolistas de la actual plantilla con protagonismo dentro de dos o tres años. Pero cuando hablo de esperanza no me refiero a ganar títulos esta temporada, asunto complicado. No. La esperanza pasa porque desde ahora mismo se planifique la próxima plantilla y en ese trabajo será tan importante comprar como vender. Con frialdad empresarial, con la misma que usan los futbolistas para pedir aumentos. Con absoluto respeto a lo que indiquen el próximo entrenador y el director deportivo. Sólo ellos, sin más opiniones. ¿Podrán?



