Estadística, esa cruda realidad
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Florentino se refiere con frecuencia a los madridistas que han ganado el Balón de Oro durante su presidencia, pero habría que aclarar que aunque Figo y Ronaldo recogieron el galardón de blanco, en ambos casos se premió más su trayectoria anterior, en el Barça, en el caso del portugués, y en el Mundial de Corea y Japón, en el del brasileño, que sus escasos cuatro meses en el Bernabéu. El reto que se plantea es fichar al futbolista que gane el trofeo por sus méritos como madridista, porque otra cosa no es comprar futuro, sino pasado o, en el mejor de los casos, presente fugaz. El gráfico que sostiene esta columna refleja cómo desde 2002, cuando llegó Ronaldo, el Madrid ha ido perdiendo protagonismo en las votaciones, hasta depender este año de los cinco votos otorgados a Zidane por un corresponsal en las míticas Islas Feroe.
La estadística es cruda. Desde 2002, cuando Ronaldo ganó seguido de Roberto Carlos, ningún futbolista del Madrid ha finalizado entre los tres primeros. Eso delata una crisis deportiva inapelable que se prolongará si no se acepta el final de un ciclo. Henry (28 años), que nunca ha ganado el Balón de Oro, sería otra apuesta de presente. Magnífica, eso sí, pero de corta duración. Y sucedería igual con Ballack (29). Gerrard, Adriano, Ibrahimovic, Kaká... ellos son el futuro y para conseguirlos quizá no baste el dinero. Sería necesario cambiar cromos, negociar, convencer. La otra opción es fichar un cazatalentos. Lo que nos lleva a Wenger...



