El Virrey se quedó en soldado
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A parte de que el partido se acabó con el penalti claro de Antonio López y su injusta expulsión, la realidad es que el Virrey Bianchi sigue sin demostrar nada de nada. De salida siguió apostando por Zahínos, que es una solución defensiva y miedosa, y dejó a Gabi e Ibagaza en el banquillo. Fue un crimen deportivo. Con sus reajustes cuando el equipo se quedó con un jugador menos, colocando a Martin Petrov como carrilero zurdo, demostró que anda cortito de entendederas y solamente se libró de la goleada porque el Real Madrid aplicó la ley del mínimo esfuerzo.
El Atlético nunca existió y poco más se puede decir. Fue un invitado de lujo en el entrenamiento blanco y lo que está claro es que el inquilino del banquillo está lejos de la calidad de su plantilla y de lo que se esperaba de él. Bianchi, que lo ha sido todo en Suramérica, en España de momento está fracasando, como le sucedió antes en Francia e Italia. El Atlético sigue descabezado en el centro del campo y no termina de saber a qué juega y menos mal que Pablo Ibáñez y Fernando Torres todavía le permiten mantener el tipo. Como es habitual en los últimos tiempos de este equipo, perdió ante el Madrid y ganó al Barcelona. Florentino Pérez no se podrá quejar del buen vecino que tiene en el Calderón.




