Yo digo Mario Montero

Tapia es un figurante en el caso Duda

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Los románticos del mundo se han unido para lapidar a Tapia: es egoísta, culpable, temeroso, no da la cara por Duda. En resumen, le faltan agallas para desafiar al club. "Tengo que dar de comer a mi familia", un argumento que le vale al propio Duda, pero a gran parte de la opinión pública no. Quizás le valgan otros del pasado. Como cuando en su etapa de jugador, con 26 años, le plantó cara a la directiva porque habían prohibido hablar con los medios. Para él fue muy fácil ejercer su derecho a la libre expresión: no le negó una palabra a nadie. Al día siguiente estaba en la calle. Y en los medios, ni una línea para Tapia. Años después, aún no había aprendido. Como técnico, decidió encerrarse con su plantilla porque no cobraban. Él sí. Pero fue solidario. Se enfrentó a la directiva y le sacaron billete para la cola del paro. A la plantilla no la echaron.

Ahora dicen que Tapia se ha quedado solo, pero creo que siempre lo estuvo. Nadie condujo su coche cuando se hacía 500 kilómetros diarios con su Ford Fiesta para entrenar al Poli Ejido en Tercera. Nadie le regaló sus cuatro ascensos ni la posibilidad de entrenar en Primera a un equipo roto y en descenso. El único regalo ha sido el de una directiva sin cordura, cuyos errores del pasado oscurecen el presente: a Duda lo pudieron renovar por cuatro perras más hace dos años. Pero aún no sabían qué tenían entre manos. A Tapia se le puede achacar algo. Podría salir y contar cómo se las gastan ahí arriba. Pero eso no es necesario. Ya lo sabe todo el mundo.

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