El broche para un gran año
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Más allá de la simpatía lógica por el equipo de Alonso, o por si conducimos un Clio, a la mayoría de los aficionados el título de constructores es algo que les suele resultar bastante indiferente. Aunque esto se llame carreras de coches, lo que nos gusta es que gane nuestro piloto, dejando el título de marcas en un discretísimo segundo plano. Pero una cosa es la visión popular del asunto y otra la comercial; Renault puede decir que Alonso es campeón del mundo con su monoplaza, pero es mucho más efectivo anunciar que ellos mismos son los mejores del planeta. Y en ésas andan. Dos puntos por detrás del líder a falta de dos grandes premios para acabar el año y con la intención de poner en apuros a dos gigantes asociados: McLaren y Mercedes.
Al margen de los intereses particulares de los implicados, sería el broche perfecto para un gran año que la marca del rombo conquistase un galardón que ha estado en su poder durante dieciséis carreras. Sobre todo, porque eso querría decir que el flamante campeón del mundo de pilotos ha puesto en su sitio a quien, en la segunda mitad de la temporada, se ha empeñado en complicarle la existencia. Nadie debe quedarse con la sensación de que Raikkonen es mejor piloto que Fernando y que sólo la inconsistencia de su coche ha aupado al español al título. Al contrario, que McLaren sea líder del Mundial de marcas quiere decir que quizá su equipo sea mejor que Renault, pero Kimi no es mejor que Alonso. Constatarlo en la pista sería ideal para disipar dudas...




