Falta Pelé, falta Nilton y sobra Europa
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Mundial de 1958, Suecia. Vísperas de la final. El selecionador brasileño, Vicente El Gordo Feola, expresa a Nilton Santos, capitán de Brasil, su temor hacia Kurt Hamrin, líder de la selección sueca: "Va a ser muy difícil pararlo, parece suramericano", dice Feola a Santos, el cacique del Botafogo. En ese Mundial europeo, Feola confiaba más en los blancos que en los negros. "Pelé y Garrincha lo hacen todo mejor que las porquerías de ese gringo, y usted les llama individualistas e indisciplinados", respondió Santos, mentor del fichaje de Garrincha en Botafogo: porque Mané Garrincha hartaba de túneles a Nilton cada vez que jugaban.
Feola siguió el consejo de Nilton, quizá el mejor lateral izquierdo de la historia. Pelé y Garrincha jugaron la final del Rasunda de Estocolmo y aplastaron a la Suecia de Hamrin. Ingenuo y feliz, Garrincha se preguntaba qué final era aquélla que "no tenía segunda vuelta". Luxemburgo lo tiene difícil: pretende ser como Feola, pero sin Pelé, Garrincha, Nilton y los demás. Y encima, le sobran y le estorban la solidez física y la organización del juego europeo. Esto es Europa. Sin la posesión del balón, sin juego de quite, sin Garrincha, con medio Casillas, sin Pelé y sin laterales del rango de Nilton, nadie puede intentar hacer lo que la selección brasileña: ni el Real Madrid.




