El empeño ejemplar de Beloki

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Roberto Heras pegó su primer zarpazo. Se veía venir. Y ahora muchos nos hacemos la misma pregunta: ¿Por qué arrasa en la Vuelta y fracasa en el Tour? Mientras que meditamos una respuesta, yo quiero dedicarle estas líneas a Joseba Beloki. Me ha alegrado verle tirar en el último puerto. El vasco se empeñó este año en reencontrarse a sí mismo y no ha dudado en tomar la salida en Giro, Tour y Vuelta. No quiere retirarse dejando en el recuerdo su caída en La Rochelle en 2003. Ya sumaba tres podios en el Tour, pero sin toser a Armstrong, cuando aquel año decidió arriesgar y se cayó. Yo siempre he pensado que aquello le encumbró y le acercó al cariño del público, pero Joseba no lo cree igual y quiere borrar la imagen de víctima.
Joseba se mueve por impulsos. Por eso cambia tanto de equipos... Y por eso el sábado, cuando se cayó en la contrarreloj, hizo lo contrario que Armstrong en Luz Ardiden. En lugar de levantarse con rabia, se quedó tumbado, viendo pasar por su cabeza sus recientes desgracias. Son las dudas de Beloki. Ahora se siente otra vez ciclista. Hay que aplaudirle. Ángel Casero, que ayer vio pancartas de ánimo en Valdelinares, donde tiene una casa, llegó a casi seis minutos. El ganador de la Vuelta 2001, que el año pasado no tuvo licencia y pasó un calvario en el Comunidad Valenciana, debería copiar a Beloki para retirarse a gusto.



