Devuelve los aplausos robados

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En plena lluvia de revelaciones de dopaje de Jesús Manzano, recuerdo que leí en algún medio un artículo que vomitaba descalificativos contra el ex ciclista del Kelme, a quien se le instaba a "devolver los aplausos y las palabras de aliento a los aficionados". Ahora busco por el mismo sitio y no veo nada parecido (tampoco me extraña), así que me van a permitir que me apropie de los mismos argumentos para pedir a Lance Armstrong que devuelva el cariño, los sueños, las ilusiones... L'Equipe ha cazado al texano con pruebas indiscutibles, por más que ahora se quiera rizar el rizo con matices jurídicos. En lugar de negar las evidencias, el siete veces ganador del Tour debería pedir disculpas, porque no se trata de un campeón cualquiera, sino de un ídolo que junto a Nike ha vendido 50 millones de pulseras amarillas Livestrong contra el cáncer a un dólar o a un euro. Echen cuentas.
Ni siquiera si retornara los 20 millones de euros anuales que se embolsa o sus siete Tour, Armstrong lograría compensar a muchos que, como yo, creyeron que su aterrizaje en 1999 era sinónimo de esperanza. Hay que recordar la situación histórica. El caso Festina dejó al ciclismo herido de muerte en 1998, aunque un año después se respiraba en el ambiente una predisposición al perdón social. Borrón y cuenta nueva. Olvidamos el pasado impregnado de EPO. Y en ese contexto llegó Lance con su bello mensaje de vida... Un enfermo de cáncer, un hombre que no había corrido la edición anterior, ganaba la carrera más grande. Yo vi lágrimas. Ahora resulta que en el prólogo, el primer día del Tour de la esperanza, cuatro ciclistas tomaron EPO. Uno de ellos, Armstrong. Por eso, parafraseando la canción de David Bustamante, "devuelve los aplausos que nos has quitao".



