El Galáctico del verano es Alonso
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El Madrid deslumbra al mundo entero con sus galácticos futbolistas pero, me van a perdonar, el Galáctico del verano 2005, así con mayúscula y en singular, se llama Fernando Alonso. Unas cortas vacaciones (siempre lo parecen, ¿no?) me han permitido refrendar el apoyo general del que disfruta el piloto asturiano de Fórmula 1. Nunca antes había visto nada comparable con un deportista del motor, ni siquiera de lejos con el Crivillé campeón del mundo de 500cc, ni en los mejores años de Carlos Sainz como referencia de los rallys. Estadística casi matemática en nuestras playas, chiringuitos y atascos interminables: por cada distintivo variado del Madrid o el Barça, no menos de media docenas de gorras, polos o camisetas con el 'Nano' y Renault como protagonistas. Eso es lo que yo llamo fervor popular, sobre todo por el precio al que se cotizan...
Todo esto me ha ayudado, si me permiten la confesión, a que la vuelta al trabajo sea menos dura. Porque estoy seguro de que Alonso no va ha defraudar a esa legión de incondicionales y les va a hacer felices con algo único, extraordinario, inimaginable hace nada: el título mundial de F-1. Lo de menos es cuándo se materialice la gesta, lo importante es que ya recorremos el camino hacia un hecho histórico del deporte español. Y todos lo sabemos. Y lo reconocemos. Y nos felicitamos por ello. Y lo disfrutamos. Antes, lo de la Fórmula 1 nos parecía algo de superpotencias, de gentes más ricas, más poderosas y más afortunadas... Mirábamos con admiración y casi miedo a ese monstruo llamado Schumacher. Pero todo eso es ya sólo un recuerdo. Hoy sabemos que no tenemos que acomplejarnos ante nada ni por nada y exhibimos ese orgullo teñido de azul y amarillo.




