En el fondo es más de lo mismo
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La última gran compra de muchos millonarios es la popularidad. Seguramente sea el caso de Malcolm Glazer, magnate estadounidense que, no conforme con ganar supercacerolas con un equipo de fútbol americano, ha comprado el Manchester United, lo que es mucho más glamuroso que comprar un castillo en Escocia. Como en Inglaterra ha sido demonizado por americano, por feo y, sobre todo, por no especificar cuánto dinero invertirá en fichajes, Glazer se ha puesto manos a la obra y se sabe ya que pretende recuperar a Beckham, le habrán dicho que el último ídolo de Old Trafford. Dado que debe estar siguiendo un curso acelerado de manchesterismo, no sería raro que en breve quisiera fichar a Cantona, Best y Charlton.
En su intento por agradar, Glazer aumentará la inflación en el mercado futbolístico, desatará divertidas guerras con Abramovich (Rusia vs EEUU) y probablemente se gastará el triple de lo que tenía previsto, con lo que, en lugar de hacer negocio, pondrá en riesgo su fortuna. Después de un año llegará a la conclusión de que conviene vigilar más cerca el club, cambiará su residencia a Manchester, y, como el fútbol no es tan difícil, influirá en las alineaciones y se dejará ver por el vestuario. Que no se alteren mucho en Inglaterra, porque en poco tiempo será uno de los nuestros.



