Ferrari no carga con el mochuelo
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Cuando las desavenencias matrimoniales trascienden la intimidad conyugal y se hacen públicas, generalmente el deterioro de la relación suele ser ya preocupante. Luca di Montezemolo, el presidente de Ferrari, se levantó el lunes cansado de la paños calientes, escocido tras el naufragio de Montmel cogió su fusil y vino a decir que su coche es estupendo y que el desastre lleva impreso el nombre de Bridgestone. Los japoneses, que son muy suyos, han optado por una respuesta diplomática. Lo que no quiere decir, se lo aseguro, que les haya gustado un pelo que los trapos sucios se laven fuera de casa y que el mundo entero tenga la impresión de que la debacle del mito de Maranello pasa por la inconsistencia de sus neumáticos. Ellos dicen que van a trabajar más que nunca, pero habrá que ver las caras de unos y otros a partir de ahora.
Si realmente consiguen enderezar el rumbo, todo esto quedará en una riña de enamorados sin mayor importancia; pero como las soluciones se demoren, como en las próximos grandes premios Schumacher y Barrichello no levanten cabeza, el desencuentro puede ser absoluto. La escudería ya ha dejado claro que no está dispuesta a asumir responsabilidades que no le correspondan, así que la escalada de tensión puede tener consecuencias imprevisibles. De todo esto, los grandes beneficiados son los equipos Michelin, comenzando por el del líder Alonso. La sensación es que el F2005 es un buen coche y que 'Schumi' tampoco es que esté acabado (lo demostró en Imola), así que el freno que suponen los inconvenientes con las gomas representa un cómodo respiro para todos sus rivales. Y es que hasta en esto parece que la suerte del campeón favorece a Fernando...




