El segundo gran reto de Alonso
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Lo de Alonso es algo así como si usted, al salir de la oficina, se encontrase con 29.000 personas esperándole a la puerta para aclamarle. No debe ser fácil enfrentarse a ese empacho de popularidad aunque, claro, tampoco un piloto de Fórmula 1 es un anónimo administrativo. El asturiano parece tenerlo todo bajo control cuando se pone al volante de su poderoso R25, así que quizá debería dedicarle algo de tiempo, ni siquiera demasiado, a entender, estudiar y planificar cómo digerir lo que se le viene encima. Porque esto, no nos engañemos, no ha hecho más que empezar.
El piloto se queja, y seguro que con argumentos, del acoso de determinada Prensa. La que precisamente a él no le interesa lo más mínimo... pero a la que también debería tener en consideración en vista de la magnitud que ha alcanzado lo que ya es más un fenómeno social que deportivo. Aprender a convivir con su nueva condición pasa por otro de los retos prioritarios para Fernando, porque de lo contrario tendrá muchos problemas. Los que le provoque su propia irritación y los que le busquen los demás. Sería una pena que todo lo bonito que viene se enturbiara con polémicas tan feas.




