De la Rosa, un aliciente inesperado
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Lo dice el líder del Mundial, así que habrá que hacerle caso: McLaren-Mercedes es un rival peligroso para la hegemonía de Renault en el inicio de la temporada 2005. Y lo que tiene de especial el pronóstico de Fernando Alonso es que este próximo fin de semana, el segundo piloto de la escudería que más le preocupa será Pedro de la Rosa. Un catalán que hace apenas un mes estaba resignado a seguir otro año como probador, dando más vueltas que una peonza en circuitos a puerta cerrada. Primero se ganó el puesto de tercer piloto desbancando a Wurz y ahora, el infortunio de Montoya (que no el de los aficionados españoles) y su buen hacer durante los viernes de gran premio le han puesto de nuevo en una parrilla de salida de Fórmula 1.
No será ya con uno de esos pencos con los que siempre le ha tocado bregarse, sino con un monoplaza con aspiraciones al triunfo (repito, lo refrenda Alonso, no yo). Es la oportunidad que tanto ha soñado un hombre que merece mucho más de lo que ha obtenido hasta hoy, además de una ocasión de oro de la que todos debemos disfrutar. Claro está que es muy diferente disputar los entrenamientos libres, con una configuración de monoplaza que nada tiene que ver con la de carrera, pero si la suerte no le es esquiva a De la Rosa, el próximo domingo tendremos un motivo más para seguir con pasión el GP de Bahrain. De verdad, créanme: este chico es un gran piloto y tiene la cabeza muy bien amueblada. No le pierdan de vista...




