Madrugada para soñar

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Tras el desastre de la calificación, la pregunta era coincidente: ¿Merecerá la pena madrugar (o trasnochar) para ver el GP de Australia por la tele? Yo a todos les aseguraba que sí, que el espectáculo siempre está garantizado y que, además, Alonso no es de los que se arruga ante las dificultades. Ahora, pasado el riesgo, tengo que reconocer que lo decía un poco con la boca pequeña, porque la cosa no estaba fácil, ni siquiera para un talento como el de Fernando. Cada adelantamiento es una proeza en la F-1 y más aún en un circuito como Melbourne. Así que esperar algo grande del asturiano cuando arrancaba de la cola del pelotón era, cuando menos, optimista... y poco solvente para recomendar a alguien estar despierto a las cuatro de la mañana.

Ayer, afortunadamente, pude sacar pecho. Mi sugerencia fue aceptada por muchos y estaban encantados... aunque con ojeras algunos y entre bostezos otros. Lo que hizo nuestro héroe tiene un doble valor: el de una remontada sensacional que le aupó hasta un podio que, como él mismo reconoció, ni hubiera soñado, y no menos importante, la constatación de que este año Renault va más en serio que nunca. Ganó Fisichella una carrera que era de Alonso, pero eso ahora es casi lo de menos porque nos quedan otras 18 para seguir soñando. Y no sólo con la victoria en los grandes premios, sino también en el Campeonato del Mundo. Lo del invierno no era un farol y hoy lo sabemos. Felicidades a todos, vamos a disfrutar...

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