Raúl Bravo: sobrevivir es el juego
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Superproducciones de entretenimiento como este Real Madrid-Juve encierran vitriolo para los actores secundarios que se reparten junto a las grandes estrellas. Gente como Raúl Bravo o Manuele Blasi pasan una reválida especialmente torcida. Si tú te llamas Dennis Hopper, eres jovencito, tierno y sin muchos papeles, y te vas a poner a rodar Rebelde sin causa junto a James Dean y Natalie Wood, ve pensando cómo torear las broncas que reparta el director, Nicholas Ray: porque tú te las vas a llevar todas juntas. En todo caso, Dean y Wood se van a ir a cenar con el director. Aunque se puede ser tan listillo como lo fue Hopper en aquellos días rebeldes de 1955: acabó llevándose al huerto a Natalie Wood.
Eventualmente, Hopper tampoco escaparía al cruel papelón secundario que la vida le había reservado entre estos fenómenos: Natalie Wood apenas tenía 17 años cuando pasaban estos sucesos. Su ligereza de cascos era importante: Nicholas Ray, el jefe, también se la beneficiaba. Y, naturalmente, antes que el pobre Hopper. Cuando los padres de Wood investigaron las correrías de la niña, resultó que, según palabras del propio Hopper, "Ray salió del asunto tan blanco como la nieve, y yo con el mismo color de un pozo negro". En estas superproducciones no cabe pasarse de listo: que cada uno cumpla con el papel y el deber que Dios y Florentino le han repartido. Para Bravo, en un show como el de ayer, la cuestión es sobrevivir. Blasi lo tiene más fácil: esta Juve no es rebelde ni tiene causa. Pero si he de elegir entre Bravo y el actual Del Piero, no lo dudo: Bravo, Raúl. Y la chica, para...




