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La libertad de elegir y el mercadeo

La libertad de elegir y el mercadeo

No es novedad que el fútbol está más complicado que nunca, ni que quienes lo protagonizan parecen empeñados en hacerlo cada vez más retorcido. Es casi una ciencia exacta. Recuerdo que años atrás el ex mallorquinista Samuel Etoo llegó al Mallorca tras renunciar categóricamente a jugar cedido en el Deportivo, pretensión casi obligada de su club entonces propietario, el Real Madrid. Entonces Etoo se forjó ese cartel que tan mal le ha acompañado siempre de

díscolo y polémico, sólo porque no quería ir a donde quisieran los demás, como si de un paquete o mercancía se tratara. Tenía Etoo 18 años.

Años después, y con futbolistas ya consagrados y en edad madura, hemos podido

ver cómo los Ronaldo, Ronaldinho, Zidane y compañía juegan donde realmente han querido jugar, y no donde otros les mandaban por intereses propios. Ahora mi pregunta es: ¿hasta dónde existe la libertad de elegir y hasta dónde podemos considerar que esto es un mercadeo?

No tengo claros los límites, pero entiendo que cambiarle la vida a un niño de 15 años por dinero se me antoja un error, más cuando ya entran personas interesadas en sacar algún beneficio jamás soñado. No entiendo que en Baleares no exista derecho de retención, como tampoco entiendo que un club pueda disponer de un chico que prefiera marcharse. Cada uno es libre de elegir su futuro y dónde jugar, como hizo Etoo, y cada uno es

libre de decidir dónde está la negociación y dónde el mercadeo, pero complicarle la vida a un chaval de 15 años me parece que es algo que él mismo no lo ha elegido y otros lo están haciendo por él. Sin duda, un craso error.