El frío aumentará la fatiga
Noticias relacionadas
En España no estamos acostumbrados a jugar en campos de nieve. Antiguamente existían terrenos de juego embarrados, encharcados e incluso la presencia de nieve en algunos campos era relativamente frecuente. Sin embargo, en los últimos años la climatología del país ha cambiado sustancialmente y jugar sobre superficies de nieve es prácticamente inexistente. En cambio, sí vemos terrenos nevados en diferentes países europeos, donde los equipos españoles en competición continental se las ven y se las desean para jugar a un nivel aceptable. El frío provoca un enlentecimiento metabólico en el organismo que afecta a todas las reacciones químicas, provocando a nivel del sistema nervioso central una disminución de los reflejos y un aumento del tono y de producción de lactato y en consecuencia una disminución del rendimiento.
Hay también un aumento de la actividad energética para producir calor por medio del ejercicio físico, lo que origina un descenso de las reservas hepáticas y musculares del glucógeno, con lo que la aparición de la fatiga es más temprana. A las bajas temperaturas de la nieve, hay que añadir el viento y la lluvia cuyos efectos complican aún más la práctica deportiva. Pero el factor más importante, a la vez que el elemento de mayor riesgo lesional, es el terreno de juego. La nieve se puede retirar, pero siempre quedan zonas de hielo, donde los tacos de las botas resbalan como si fueran pistas de patinaje. Este es el principal peligro. El futbolista combate el frío, con prendas de abrigo de fibra, que nada tiene que ver con las antiguas de algodón, guantes y fundamentalmente crema, ya que el frío reseca mucho la piel y la hace más sensible.




