La Selección de Pastor ilusiona
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Los 51 goles que marcó ayer la Selección revelan claramente la ambición con la que disputa el Mundial de balonmano. Luego lo ganaremos o no, mañana lo mismo Suecia nos baja los humos, pero Pastor, el seleccionador, dijo que había que ir partido a partido y que en cada uno de ellos iba aplicar lo de al enemigo ni agua, y lo está cumpliendo. Cuentas en este Mundial no caben muchas. No nos va a pasar lo que en los Juegos de Atenas con el baloncesto, eso de ganar todos los partidos, no evitar el cruce con Estados Unidos, y a casa. El Mundial de balonmano se juega con otra fórmula y ganar todos los partidos tiene premio: pasar a la siguiente liguilla con cuatro puntos, los ganados ante los rivales que siguen en competición.
Meter 41 goles a Japón y 51 a Australia siempre da moral. La debilidad de los rivales no sirve para dar muchas referencias, ni siquiera para hacer silogismos: si Croacia sólo metió 34 a Japón, y Suecia 49 a Australia, pues somos mejores que Croacia y Suecia... Para nada. Los dos rivales directos quizá pusieron menos afán, aunque los nuestros, la verdad, ayer se relajaron un poquito al final. Acaban con la intensidad del principio y el partido termina 56-14. En cualquier caso, es bueno que no vayan de suficientes en un Mundial, que para reservarse están las rotaciones y Pastor ya las hace. Lo importante es que esta Selección está cumpliendo, ilusionando y lo que tenga que venir, vendrá. De momento, Suecia mañana.




