El gran ejemplo de Carballo
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Hay deportes cuyo desarrollo va ligado al nombre de una persona. Abundan los ejemplos en el pasado: ciclismo-Bahamontes, tenis-Santana, motos-Nieto y golf-Ballesteros son algunos de los casos más llamativos. Ahora la Fórmula 1 también se ha hecho popularísima con Fernando Alonso, y en gimnasia obtenemos unos brillantes resultados gracias a una persona que está en la trastienda: Jesús Carballo. El nombre nos puede resultar familiar; corresponde a un campeón del mundo, pero no me refiero a él, pues en la gimnasia hay otro nombre más popular aún debido a sus éxitos olímpicos, Gervasio Deferr, campeón nada menos que dos veces. El Carballo al que me refiero es el padre del gimnasta.
Carballo es entrenador. También, un obseso de la gimnasia. Preocupado de los más mínimos detalles. Tenemos un Carballo en cada deporte y contaríamos las medallas a cientos. Los éxitos son consecuencia de la entrega y del afán de quien decide entregar su vida a obtener lo máximo de aquellos que tengan cualidades de campeón. La gimnasia es un deporte que busca la excelencia y no admite trabajar con medianías. A Carballo no le vale que en España haya miles de niños/as gimnastas. Le es suficiente con un centenar para sacarles lo mejor de sí mismos. En el deporte de élite los campeones ya no salen de la teoría de la pirámide, sino del trabajo con unos pocos elegidos. Esa es la escuela de Carballo. Un ejemplo a seguir.




