Un estudio más, pero no concluyente
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En octubre del año 98, la revista científica Sport Medicine publicaba un artículo de Gary Green en el que se preguntaba si las lesiones cerebrales, producidas por microtraumatismos de repetición, por el golpeo de cabeza al balón, eran realmente un problema a tener en consideración. En sus conclusiones vieron que no eran significativas respecto al resto de la población, pero invitaron a seguir investigando en esa línea. Posteriormente, el profesor B. Garret, de Estados Unidos, publicó un artículo en el que manifestaba que estos microtraumatismos podían llegar a producir lesiones cerebrales en un futuro, pero sin llegar a especificar el tiempo ni, por supuesto, la lesión.
No existen trabajos científicos de base que puedan afirmar que los remates de cabeza puedan producir a la larga la enfermedad de Alzheimer o demencia senil. Tenemos que tener en cuenta que ésta es una enfermedad degenerativa producida por una atrofia cerebral de la cara interna de ambos nódulos temporales, responsables de la memoria. Es una enfermedad de origen desconocido y en la historia clínica de los pacientes no se describen traumatismos ni microtraumatismos de repetición como posible causa. El daño neurológico de un traumatismo craneoencefálico es proporcional a la cantidad de energía cinética que se absorbe. Si la masa actualmente es menor que en los balones antiguos, sobre todo con lluvia y barro, y la velocidad es un poco mayor, consideramos que la diferencia entre unos y otros no es significativa. No obstante, son beneficiosos para los futbolistas estudios de esta índole que nos puedan llevar en un futuro a establecer unos criterios de prevención.




