Gª Remón: el técnico invisible
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Es listo García Remón. Lo digo porque hay quien piensa que sólo es discreto, prudente, razonable. Pero es más. Alguien que fuera sólo discreto se hubiera limitado a pasar inadvertido, a esconderse tras las cortinas, como pretendió Queiroz, al que siempre se le veían los pies porque hasta por allí se le escapaban las metáforas floridas. Tanto se refugió el portugués tras sus estrellas que ya las tenía fundidas en marzo. Si García Remón fuera sólo prudente jamás habría alineado juntos a los cinco Balones de Oro, tampoco lo hubiera hecho alguien razonable. Quizá su mayor mérito es haber utilizado el inconveniente que significaba (y significa) su provisionalidad en el cargo como una ventaja, pues le ha permitido hacerse invisible y tomar decisiones que nunca lo parecen, como si fueran la consecuencia lógica del desarrollo de los acontecimientos.
Pero lo cierto es que el Real Madrid es segundo en la Liga y que acumula un récord de ocho partidos sin perder que supera los registros del súper Bar lo cierto es que Ronaldo corre, que el equipo tiene encarrilada la clasificación en Champions y la realidad es que la mezcla de canteranos y suplentes de lujo mantiene al equipo vivo en la Copa. Y eso no brota solo. García Remón ha recuperado el equilibrio y el equipo desquiciado que no creía en sí mismo se ve ahora capaz de cualquier cosa. Los que juegan vuelven a sentirse cómplices y los que no lo hacen no ponen bombas. Y todavía hay quien piensa que el Madrid no tiene entrenador. La fragilidad permanece, porque la plantilla está descompensada y debe renovarse, pero lo que parecía una temporada tirada a la basura, de transición, se presenta aún con el interés intacto. Y eso es mucho, aunque invisible.



