El Atlético le debe un esfuerzo
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Torres ha madurado a una velocidad alucinante y ya es el líder absoluto del Atlético dentro y fuera del campo. Para variar, hablemos de la segunda faceta. El pasado martes salió en rueda de prensa y rajó. Pero rajó como sólo lo hace la gente que sabe de lo qué está hablando: con calma, con autocrítica y, sobre todo, con mucha razón. Lanzó una andanada a Ferrando por poner un único delantero (en las primeras partes no salimos a ganar) y otra a la plantilla por su conservadurismo lejos del Calderón. En Mestalla, los problemas se repitieron. El Atlético dominó, pero nunca se lanzó con fe al cuello de un rival groggy. Y Torres se pasó la noche recibiendo golpes y peleando contra tres. Aún así, marcó. Pero, ¿cuánto más aguantará esta situación? ¿Cuánto lo soportarían ustedes? Yo, sin una garantía de mejora por parte del club, me iría. Y quien diga que él no se marcharía, miente.
Fernando sabe que las genialidades ganan partidos, pero no bastan para lograr títulos. Él es muy atlético y no desea irse, lo que concede al Atlético un par de años más para crear a su alrededor un bloque a su altura. Mientras, él ejercerá de líder y, como mejora día a día, llevará al equipo a Europa. Pero no se callará. Eso no va con él. Me hace gracia cuando oigo que está crecidito por la fama. Yo también soy de barrio trabajador y reconozco lo que a otra gente le parece chulería. Sólo veo en él a un chaval con carácter, que hubiera sido igual siendo fontanero o ingeniero. Aprécienle mientras dure y recen porque Gil Marín esté a la altura de su joya y no la pierda. Y si se va, no se tiren a su cuello. Yo juré que cambiaría el mundo y ahora sólo cambio el CD del coche. Torres pretende recuperar la grandeza del Atlético. En solitario, su misión es más difícil que la mía. Pero él, al menos, no se rinde.




