Una teoría sin sentido
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Está muy bien que exista rivalidad entre los pilotos españoles, que los aficionados hagan cuadrilla según sus preferencias, que más de uno de ellos aspire a la victoria en cada gran premio. Pero siempre dentro de la rivalidad propia de la competición, del pique de dos deportistas que buscan el mejor resultado posible. Lo que ya no me parece tan positivo es que se saquen las cosas de quicio, se especule y se insinúen actitudes deshonestas de uno u otro. No estaba de acuerdo con quienes decían que Pedrosa ganaba a causa de su peso inferior, como tampoco lo estaré con quien defienda que Toni Elías se dejó ganar para hacerle la pascua a un rival con el que, eso es evidente, mantiene una relación tensa. No lo creo por varias razones.
La primera, porque no conozco a un sólo piloto al que le guste perder ni a las chapas; segundo, porque pienso que Elías es un tipo noble y honrado, nada tiene que ver que defienda sus intereses con que lo haga utilizando artimañas extradeportivas. Y tercero, pero quizá más importante, porque ni Toni ni su entorno tienen un pelo de tontos. Cualquiera que conozca mínimamente este negocio sabe que la victoria de un español, sea Sete, Pedrosa, Elías, Barberá o Julito Simón, es buena para su deporte. Encontrar patrocinadores, conseguir motos, cerrar programas... todo es mucho más sencillo para cualquiera que tenga el aval de una especialidad con repercusión, seguimiento e interés general. ¿En que le beneficia a Elías que gane Porto?




