Yo digo Iñako Díaz-Guerra

Éxito, caída y venganza de Colsa

Iñako Díaz-Guerra
Redacción de AS
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Siento debilidad por las historias de éxito, muerte y resurrección inesperada. Quiero ídolos caídos levantándose cuando nadie lo espera. Les presento a mi santísima trinidad deportiva. Veo al joven Cassius Clay, ídolo americano y oro olímpico, convertido en Muhammad Alí, en la cárcel por no ir a Vietnam y odiado por la sociedad dominante. Le veo en Kinshasa, supuestamente acabado, tumbando a golpes, en nombre de la contracultura, al negro-blanco Foreman, a los prejuicios y a su teórico destino.

Pienso en Larry Bird, la gran esperanza blanca, llegando a la universidad de Indiana y abandonándola a los pocos días incapaz de aguantar a Bobby Knight. Paleto cobarde, dijeron. Le veo un año después, dejando la granja y llevando a la débil Indiana State hasta la final de la NCAA ante la Michigan State de Earvin Johnson. Éste sería sucesivamente la Magia, el apestado y el hombre que frenó al SIDA. Los dos protagonizaron la rivalidad más hermosa de la historia del deporte y, para mí, son uno sólo. El tercero es Maradona, que llegó tan alto que sigue cayendo. Cuando les compare con Colsa pensarán que he enloquecido. Sólo en parte. Llegó al Atlético como campeón mundial Sub-20 y el futuro era suyo. Luis y el club le marearon y despreciaron. Ahora es su momento. Lo tiene todo para triunfar en el Atlético. Sólo debe créerselo y completará el ciclo.

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