Enhorabuena por la lucha, señor Rogge
Nos agrada, y mucho, ver cómo el presidente del COI, Jacques Rogge, ha gestionado el tema del presunto dopaje de los dos deportistas griegos Kenteris y Thanou. Desde hace más de una década denunciamos que el problema del dopaje es un problema político. Y que no hay voluntad política de solucionarlo. La tendencia del nuevo secretario de Estado para el Deporte, señor Lissavetzky, sin embargo, ha dado un rotundo giro en este aspecto. Su compromiso en la lucha contra el dopaje es un hecho claro y evidente. Sus actuaciones así lo confirman.
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El acuerdo pactado con la ministra de Sanidad, Elena Salgado, para prohibir la distribución y venta de productos vitamínicos, proteínas, aminoácidos y sus derivados en los gimnasios merece apoyo y complacencia. Desde hace años se lucha para que esto no se produzca y así preservar la salud de jóvenes y adultos que van a los gimnasios. Ahora, la actitud del presidente del COI es un espaldarazo a la firme decisión de Lissavetzky. No se ha andado con chiquilladas.
Rogge ha tomado la decisión sin importarle que Kenteris y Thanou fueran estandartes del país organizador. Al final, el resto de los organismos implicados actúan en cadena, con la misma sintonía. Sirva para que los responsables de determinadas federaciones nacionales vean que hay aire de cambio en la lucha antidopaje y que los deportistas que dan positivo no pueden estar más de un año sin salir a la luz pública, y por supuesto, sin sanción.




