Vieira tiene toda la razón

Hace poco escribí aquí que, analizando la situación de Patrick Vieira, su fichaje por el Real Madrid respondería a algo totalmente lógico. Ahora me dan ganas de pensar que la llegada a la capital de España del medio francés es irreversible. Su rifirrafe con Arsene Wenger sobre la ambición del Arsenal inglés parece limpiar de asperezas un camino ya de por sí propicio a la negociación entre dos grandes clubes aspirantes a ganar la Champions League este año. Porque como el Madrid ha podido comprobar, en ocasiones a su favor y en otras en contra de sus intereses, no se puede nunca retener a un jugador que se quiere marchar del club.
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Vieira siempre ha tenido una relación cordial con Wenger y es verdad que
cuando el futbolista llegó al equipo de Londres todavía no era jugador de clase mundial, era todavía un jugador que tenía mucho que aprender. Por ello, no podemos negar que el entrenador del este de la República Francesa ha educado bien a Patrick Vieira (un poco como un padre cría a un hijo) y que éste le debe mucho en su carrera deportiva desde que fue fichado por los gunners. Sin embargo, y ésa es la lógica de la vida, llega el momento de independizarse, de salir de casa. El hijo discrepa de su padre y empieza a volar con sus propias alas. El hijo piensa que, como dice un viejo refrán francés, la hierba del otro lado es más verde. En este caso hay que reconocer que la hierba en la que piensa Vieira sí es mucho más verde. El Real Madrid constituye un sueño para cualquier jugador de fútbol y teniéndolo al alcance de su mano, Vieira no puede renunciar ahora a algo a lo que no pudieron negarse en su día otras grandes estrellas. Diga lo que diga el padre.



