Cúper se sacó un Ronaldo de la manga

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Primero Vieri, después Adriano. El Madrid hizo un esfuerzo descomunal durante todo el partido, pero le faltó arriba lo que el Inter sí tuvo: contundencia. Todo el esfuerzo durante noventa minutos, todo el derroche de energía, a ratos de juego y siempre de voluntad, se esfumó por la falta de pegada. Justo lo contrario que el Inter, que se dejó mecer de una manera muy italiana (muy de Cúper también) pero pesó donde hay que pesar: arriba. Primero, con Vieri, cuyo duelo con Casillas (a Hierro y Geremi los dejamos aparte) resultó espectacular. Pero cuando se fue...

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Cuando se fue resultó peor para el Madrid. Porque Adriano resultó todo un descubrimiento. Los más informados (Maldini entre ellos, que lo anunció en la transmisión de la SER) sabían de este jugador. El gran público, no. Y su desempeño en pocos minutos fue impresionante. Empezó con un caño espectacular y acabó con su tiro libre a la escuadra, resolviendo así una falta que él mismo provocó tras desparramar a toda la defensa del Madrid. Estatura, velocidad, potencia, habilidad, pegada. Un jugador colosal. El Inter acaba de comprarlo por 1.800 millones...

Y la verdad es que su gol fue un chasco para un Bernabéu casi lleno y para un Real Madrid que había jugado bastante bien, que nunca le había perdido la cara al partido y que acariciaba ya la remontada, cuya primera piedra había puesto con el penalti transformado por Hierro. Por el esfuerzo, por la insistencia y hasta por el juego, el Madrid mereció este trofeo. Pero le falta gol hoy por hoy. En días así, cuando hay que enfrentarse a equipos hechos, con cuajo y buenas defensas, es cuando más se nota que falta el nueve. Sobre todo si los de enfrente sí lo tienen.

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