No hagamos demagogia con Andrés Díaz

Andrés Díaz pegó el petardazo. Y mira que andaba fino. No puso excusas. Eso le honra. El bloqueo que sufrió es comprensible. Al menos tiene explicación. En los 1.500 parece que no, pero se corre a una velocidad de crucero altísima. A razón de 15 segundos cada 100 metros. Hagan la prueba. Si son capaces de hacer ese tiempo en esa distancia, repitan una vez, y otra... Más no, porque tampoco serán capaces. A cambio comprenderán el tremendo esfuerzo que hay que realizar cuando se cambia de ritmo. Entonces, ya nadie se extrañará de que las piernas se bloqueen.
Noticias relacionadas
Aceptado el bloqueo como un hecho natural;-no todos los atletas que lo sufren se retiran-, cualquier otra excusa que se ponga a la retirada de Díaz es una sandez. Como la de que está afectado porque no tiene sponsor. Si no lo tiene, pues mala suerte. Hay una ley del mercado, y el valor de las camisetas de atletismo no puede ser el mismo que las de fútbol, aunque Díaz, cuando se monta en su BMW descapotable parezca más un futbolista que un atleta. Un mal partido de fútbol lo ven tres millones de personas y una buena reunión de atletismo, medio millón.
Lo malo de todo este asunto es que se empieza a hacer demagogia. Incluso una huelga de hambre para pedir instalaciones en A Coruña, aprovechando que Díaz se siente desamparado. Digo yo que las pistas no serán para él, porque vive y se entrena en Madrid, donde hay ¡65 pistas de atletismo! Todas de entre seis y ocho calles, perfectamente homologadas. No como la de Santiago, que se hizo y aún no se estrenó porque está mal hecha. Por eso, en cambio, no se protesta. Pero sí para que Andrés tenga una pista que no necesita y un sponsor cuando a nadie interesa.



