Cuatro medallistas virtuales

Seguimos con una medalla, la de Niurka. ¡Pero qué espectáculo el de la noche del miércoles! No subimos al podio; sin embargo fue una gozaba ver cómo los españoles retaron a toda la armada africana. No estamos acostumbrados a que en las carreras de fondo los españoles permanezcan en pantalla hasta el mismo final. Lo normal es que desaparezcan cuando se desencadenan los ataques. La imagen se queda entonces ya sólo con los primeros y como el tiro de cámara no coge más de diez metros de pista, quienes se rezagan no salen en la foto. Dejan de existir.
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«Esta vez los nuestros ¡vaya si salieron! Comenzaba la última vuelta y estaban pegados como lapas a los corredores que asombran al mundo, porque no hay nadie, salvo ellos mismos, capaces de seguirles. Faltaba media vuelta, y ahí seguían. Ganar no ganarían, pero lata sí que dieron. Así se compite, y si hay que morir, que sea matando. Por eso los Martín y el Penti no dudaron en atacar a los kenianos en obstáculos, ni Roncero a los etiopes en el 10.000. Lo hizo hasta con descaro, invitándoles a correr más rápido. Y Ríos y Martínez, tras él. ¡Insólito!
Fueron dos carreras sin recompensa, pero despidieron un aroma de que algo gordo se está cociendo. Si hay alguien capaz de acabar con la hegemonía africana, ése será un atleta nacido en San Martín de Valdeiglesias, Mairena del Aljarafe, Canillejas, Premiá de Dalt o Monzón. De momento los nuestros han demostrado que Europa se les ha quedado pequeña. Si estos Mundiales hubieran sido unos Europeos, Roncero hoy sería campeón de 10.000, y Ríos, subcampeón; Berlanas, campeón de obstáculos, y Penti, medalla de bronce. ¡Vaya botín! Pues celebrémoslo.



