Que el túnel del tiempo nos ampare

Pasan los días y seguimos sin aparecer en el medallero. Ayer tampoco había opción. No tuvimos a nadie metido en las finales. Hubo gente que se clasificó para las de días venideros, pero también quien se quedó fuera. Mario Pestano fue uno de ellos. Este joven canario, entrenado en León por el mismo técnico de Manuel Martínez, llegó a Edmonton con la sexta mejor marca mundial, después de mejorar seis metros en un año. Los más optimistas pensaban que subiría al podio. Pues resulta que lanzó 11 metros menos de lo que es capaz y ni siquiera pasó el corte.
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Como sigamos así, no tardará mucho en escucharse que las fuerzas del maligno atacan al equipo español. Porque resulta inexplicable, mientras alguien no dé razón, que atletas que acuden a Edmonton con marcas acreditadas se metan en el túnel del tiempo para retroceder a épocas pasadas, cuando eran unos donnadies. Algo parecido nos sucedió ya en la Copa de Europa. Descendimos a Segunda División con unas actuaciones de risa. Se dijo que los atletas preparaban los Mundiales y no podían estar entonces al 100%. Pues ahora, por lo que se ve, tampoco.
El caso es que vamos dejando pasar las oportunidades y no tenemos más que un tiro al poste, el de Martínez. Opciones de medalla aún nos quedan, pero nada claras. 1.500: o Redolat corre como un titán o Estévez, éste sí, se mete en el túnel del tiempo para volver a ser el gran atleta que fue. 5.000 y obstáculos: un monumento habría que hacer a quien derrotase a los africanos. Longitud: Niurka también tendría que meterse en el túnel del tiempo para ser la del 99. Marcha: la lotería ya nos tocó en Sydney, pero como siempre jugamos, a lo mejor nos vuelve a tocar. Y se acabó.



