Ultras convertidos en reventadores

El Frente Atlético o, para ser más precisos, el ala violenta y radical del frente, se ha vuelto contra la mano que les dio de comer. La guardia de corps de Miguel Ángel Gil se ha vuelto definitivamente en contra del club desde que Jesús Gil padre, que es más lúcido que su hijo, se plantó ante ellos. Hace una semanas, supongo que lo recordarán, anunció la ruptura con este grupo, que vivía en connivencia con el club, con oficina dentro del estadio, facilidades para tener entradas y viajes barato o gratis, y libre circulación por el estadio y las oficinas.
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Ahora se han convertido en provocadores, reventadores, saboteadores. Dejan ver su verdadera cara. Anteayer fueron a Alcalá sin otra intención que alterar el partido y montar camorra. ¿Que no nos dais dinero, entradas y protagonismo? Pues os vais a enterar. Ahora os vamos a hacer la vida imposible. Y así van a un amistoso a Alcalá, con pancarta de Kiko, muérete incluida, a alborotar, a hacer imposible el fútbol. ¿Estos son atléticos? No. Estos son macarras de cuarta, extorsionistas de baja estofa, envalentonados por la cobardía moral de Miguel Ángel Gil durante tantos años.
Ahora el padre les corta el suministro y se rebelan, porque se creían con un derecho adquirido. El derecho a cobrar y tener ventajas para hacer el patoso. Esto del Atlético sirve como aviso al resto: con esta gentuza, ni a cobrar lotería. No vale engañarse con eso de que animan y demás. Y no es sólo un problema del Atlético. Sin ir más lejos, en su delirante explicación sobre los millones evaporados (que algún día comentaré), Onieva confiesa el pago a grupos de apoyo, en su caso los ultrasur, se supone. Bastantes clubes lo hacen. Ahora se ve en qué terminan estas amistades peligrosas.



