Más importante ser rápido que fuerte

Los lanzamientos han sido históricamente la Cenicienta de nuestro atletismo y nos encontramos con que un coloso leonés va a competir esta madrugada por ser campeón del mundo. La carencia de grandes lanzadores era algo que nos extrañaba, pues en el País Vasco los llamados harrijasotzaileak, capaces de levantar piedras de 300 kilos, no faltan. Pero una cosa es esto, y otra lanzar el peso. Para lanzar muy lejos hay que ser fuerte, pero sobre todo, muy rápido. A mayor velocidad que salga la bola, más distancia alcanzará. Como la bala de un fusil.
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Fuerza, velocidad y ángulo de salida del peso. Estas son las claves. Martínez sólo tiene una desventaja con respecto a sus rivales. Es bajo (1,86 metros) para tratarse de un lanzador. Va a competir contra gigantes que miden casi dos metros. La ventaja de éstos es que van a despedir la bola desde una mayor altura. Y si importante es que el peso salga rápido, también lo es que sea despedido desde muy arriba para que la parábola le ayude a llegar lejos. Al final, todo se reduce a una simple fórmula matemática: resultado=fuerza=velocidad. Y Martínez está más rápido que nunca.
Martínez no ha irrumpido de repente en el atletismo. Lleva 14 años en esto. En su vida habrá hecho 50.000 lanzamientos. Ahora se encuentra en su madurez y le ha llegado la hora de demostrar que es capaz de ganar a los mejores de su generación. Como ha hecho desde júnior. A unas condiciones excepcionales —al nacer pesó 4,400 kilos—, suma una enorme capacidad de entrenamiento y unas ideas muy claras para saber lo que quiere, y que utiliza, además de para mejorar la técnica, para invertir en bolsa e iniciarse en las bellas artes. Por eso Martínez es excepcional.



